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viernes, 22 de febrero de 2013

ALIMENTACIÓN Y ADITIVOS QUÍMICOS (I)




Hoy en día, por nuestro estilo de vida, es cada vez más difícil comer productos frescos, lo normal es contar con alimentos menos perecederos y para ello necesitamos los aditivos. Es evidente que consumimos aditivos sin saber que sustancias son, para qué sirven y, sobre todo, si traen algún riesgo para nuestra salud.Cuando vamos a cualquier supermercado para hacer la compra, pocas veces nos fijamos en el etiquetado y composición de los alimentos. Si analizáramos los componentes de cada alimento seguro que cualquiera de nosotros nos llevaríamos más de una sorpresa, no sólo por la cantidad de azúcares y grasas, sino realmente por lo que significan  las letras y números de los aditivos, saber su procedencia es muy  importante.



Los aditivos alimenticios son cualquier sustancia o mezcla de sustancias que directa o indirectamente modifican las características físicas, químicas o biológicas de un alimento.
Se usan para conservar y preservar los alimentos, evitando la pérdida de las cualidades nutritivas del alimento a lo largo del tiempo y que éste se pueda utilizar más tarde en condiciones óptimas. También se emplean para modificar la percepción sensorial de los alimentos haciéndolos más atractivos para el consumidor mediante la modificación del color, la textura, sabor u olor.
Según el  Dr. Howard, médico de la Universidad de los Angeles (California), "los aditivos no se pueden considerar ni malos ni buenos en sí mismos".
 La utilización del  sistema de números E es una manera práctica de etiquetar de forma estándar los aditivos permitidos en todos los idiomas de la Unión Europea.
   
Los aditivos que se emplean en la industria alimentaria atienden, fundamentalmente, a razones de carácter económico y social.
Algunos aditivos permiten que los productos duren más tiempo lo que posibilita un mayor aprovechamiento de los mismos y un reparto más homogéneo. Todo esto facilita que algunos productos puedan ser consumidos fuera de la época de producción.
La principal causa del deterioro de los alimentos es el ataque por diferentes tipos de microorganismos (bacterias, levaduras y mohos). Como he comentado anteriormente el problema del deterioro microbiano de los alimentos tiene implicaciones económicas evidentes, tanto para los fabricantes (deterioro de materias primas y productos elaborados antes de su comercialización, pérdida de la imagen de la marca, etc...) como para distribuidores y consumidores (deterioro del producto después de su adquisición y antes de su consumo). Se calcula que más del 20% de todos los alimentos producidos en el mundo se pierden por acción de los microorganismos.Además, los alimentos alterados pueden resultar muy perjudiciales para la salud del consumidor.
La toxina botulínica, producida por una bacteria, Clostridium botulinum, en las conservas mal esterilizadas, embutidos y otros productos, es una de las sustancias más venenosas que se conocen y es la bacteria responsable de una intoxicación mortal denominada botulismo.Las aflatoxinas, sustancias producidas por el crecimiento de ciertos mohos, son potentes agentes cancerígenos. Existen, pues, razones poderosas para evitar la alteración de los alimentos. A los métodos físicos, como el calentamiento, deshidratación, irradiación o congelación, pueden asociarse métodos químicos que causen la muerte de los microorganismos o al menos eviten su crecimiento.Muchas frutas contienen diferentes ácidos orgánicos, como el ácido cítrico o el ácido benzoico. La relativa estabilidad de los yogures comparados con la leche se debe al ácido láctico producido durante su fermentación. Los ajos, cebollas y muchas especias contienen potentes agentes antimicrobianos, o precursores que se transforman en ellos al triturarlos.

Los Organismos Oficiales correspondientes, a la hora de autorizar el uso de un determinado aditivo tienen en cuenta que éste sea un auxiliar del procesado correcto de los alimentos y no un agente para enmascarar unas condiciones de manipulación sanitaria o tecnológicamente deficientes, ni un sistema para defraudar al consumidor engañándole respecto a la frescura real de un alimento. Las condiciones de uso de los aditivos alimentarios deben estar reglamentadas estrictamente en todos los países del mundo.
En la Unión Europea el Organismo encargado es EFSA (Organismo de la Unión Europea que proporciona asesoramiento científico independiente y comunicación sobre los riesgos existentes y emergentes relacionados con la cadena alimentaria creado por el Reglamento Europeo 178/2002. El trabajo de la Autoridad abarca todos los asuntos con un impacto directo o indirecto sobre la seguridad de los alimentos y piensos, incluida la salud y el bienestar animal, protección vegetal, sanidad vegetal y la nutrición.
   La EFSA apoya a la Comisión Europea, Parlamento Europeo y a los Estados Miembros de la UE en la adopción de medidas eficaces y oportunas de gestión de riesgos que garanticen la protección de la salud de los consumidores europeos y que vigilen la seguridad de la cadena alimentaria humana y animal. Su  web oficial es: efsa.europa.eu .

                                                      
En España la oficina que se encarga de la seguridad alimentaria se denomina AESAN (agencia española de seguridad alimentaria y nutrición).

 Existen categorías de aditivos por su uso en la industria alimentaria, entre ellos tenemos:

* Colorantes: Sirven para dar al alimento un aspecto más presentable. E-100 al E-199
* Conservantes: Impiden que se produzcan fermentaciones, putrefacciones y el desarrollo de moléculas que pueden alterar el alimento. E-200 al E-299
* Antioxidantes: Son moléculas capaces de retardar la oxidación de otras moléculas. E-300 al E-399
* Agentes de Textura: Se añaden a los alimentos para darles una consistencia agradable y para estabilizar estas consistencias; destacan los gelificantes, los emulsionantes, los espesantes y los estabilizantes. E-400 al E-499
* Reguladores de pH: Regulan la acidez de algunos alimentos procesados. E- 500 al E-599
* Saborizantes: Son preparados de sustancias que contiene los principios sápido- aromáticos, capaces de actuar sobre los sentidos del gusto y del olfato para transmitirle al alimento un sabor y/o un aroma determinado. E-600 al E-699
* Otros, edulcorantes ( Es cualquier sustancia natural o artificial que sirve para dotar de sabor dulce a un alimento que de otra forma tiene sabor amargo o desagradable), espumantes, etc. E-900 al E-999
* Aditivos de diferentes funciones: E-1000 al E-1300
* Saborizantes artificiales: E-1500 al E-1525 

                                                       

 Es conveniente advertir que existen miles de aditivos no autorizados y que algunos se utilizan ocasionalmente de forma ilegal, especialmente en países con menores controles que los de la Unión Europea. Pues bien, aún estado autorizados, algunos aditivos se consideran sospechos, peligrosos o muy peligrosos si nos basamos en los datos recogidos por distintas entidades como la UE (Unión Europea), OMS (Organización Mundial de la Salud) y la  FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación). En la próxima "entrega" intentaré hablaros de los de  uso más cotidiano o de mayor consumo.

                                                                
                                                       


                                       

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